Altidoro Garrido o más conocido como el “Bombero Loco” de Dichato salió del anonimato de la humilde vida provincial tras la tragedia del 27/f. Es que no cualquier cristiano se arma de coraje para hacer lo que él hizo, rescatando a varias personas tras el maremoto que entró a aquel balneario de la Región del Bío-Bío, una de las zonas más afectadas por el desastre natural.
Para los dirigentes de la FECHIR y muchos conciudadanos la labor realizada por don Altidoro no pasó desapercibida. Por el contrario, despertó un gesto que en parte vino a testimoniar el respeto, admiración y, porque no decirlo, recompensa por su gesto altruista y que lo erige como uno de los tantos héroes que surgieron pos desastre natural.
Muchos recordarán cuando en el matinal Buenos Días a Todos, conducido por el desaparecido Felipe Camiroaga, se destacó su hazaña y se le hizo entrega de un hermoso potro bayo fino de pedigree para retribuir en parte su acto heroico, donado por José Roberto Standen en representación de todos los huasos de la Federación Chilena de Rodeo Amateur (FECHIR).
Y aunque ya ha pasado bastante tiempo desde aquella fatídica noche, casi dos años para ser más exacto, salimos en su búsqueda hace un par de días para sostener una conversa franca, conocer de la realidad de su poblado, los avances de la mentada reconstrucción, del potro Araucano y de la tragedia de la Isla Juan Fernández.

¿Qué ha sido de don Altidoro Garrido hace casi dos años del 27/f?
La verdad es que aquí no han estado muy bien las cosas. Hace tan sólo un par de meses que recién se ha visto más movimiento pero hace un año no había nada. La luz ya ha llegado casi en su totalidad, se ve maquinaria en trabajo que están reparando las calles del pueblo. Pero la verdad es que ha sido muy lento todo. A un año estaba todo exactamente igual pero hace un par de meses comenzó un trabajo más constante. Y por otro lado la gente está media disconforme. Yo no entiendo mucho de política, de por qué han demorado tanto las cosas al punto que no me atrevo mucho a bajar al pueblo para que la gente no me diga cosas.
Usted que conoce bastante al dichatino ¿cómo está el ánimo de la comunidad?, ¿cómo está el dichatino?
Más sobrado que antes. Está choro, más bueno para pelar y no tiene conformidad con nada…
Pero como se dice guagua que no llora, no mama…
Así es, eso se dice pero cuando la guagua llora y tiene la teta mama y se calla pero acá no. Eso ha hecho que yo me haya retirado un poco, me he alejado un poco de la gente, a uno le dicen muchas cosas y estoy cansado de oír esas quejas. Cuando murió Felipe (Camiroaga) me vinieron a buscar para prenderle unas velitas, fui pero lijerito que me dejaron sólo. Acá me han tomado poco en cuenta, me han pelado tanto y no me han agradecido lo que hice. Eso me molestó bastante. Yo ya le había dado el pésame a la gente de TVN por Internet.
¿Cómo se enteró de ese trágico accidente aéreo donde falleció Felipe Camiroaga?
Estaba trabajando acá en la casa y una hija me dice oye tidoro, porque así me dice, prende la tele porque Felipe murió en un accidente en avión. Y yo le dije no estí gueviando, prendimos la tele y de ahí no nos despegamos más de la tele. Estábamos en la duda, será cierto o no, nos preguntábamos hasta que me armé de coraje y llamé por teléfono a don Sergio, una persona que trabaja en TVN y me lo confirma. Fue un golpe muy grande para nosotros, en especial, para mi.

La reconstrucción va tomando cuerpo en Dichato
¿Le dio mucha pena?
Por supuesto. Es que él y mucha gente de la FECHIR hizo mucho por nosotros. Está este caballito y más abajo, aquí a los pies de la casa, una escuela que nos dejó Felipe Cubillos. El recuerdo está presente todos los días. Nos dolió mucho todo eso y aún nos causa mucha pena.
De seguro la prensa vino rápidamente a recoger su impresión por esa nueva tragedia…
Así no más. La prensa hace su trabajo pero quieren todo rápido, la primera reacción pero esto es un proceso largo, muy largo, por asimilar, tanto lo del terremoto como la muerte de toda esa gente. La experiencia que viví yo con el terremoto fue muy fuerte, amigo. Me topé con un muertito, después con otro más allá y luego con otro que venía partido de la amitad y eso cuesta asumirlo y más todavía olvidarlo. Hay muchas cosas que se han dicho pero otras que no se han dicho jamás.
¿Y Usted cómo está?
Mas o menos no más. Antes de todo esto del terremoto, yo dormía con mis nietos pero después de todo esto no porque en la noche durmiendo los agarro a patadas. Y qué decir de dormir con mi señora, tampoco oiga. Pego unos gritos durmiendo y ella se asusta. Y lo otro, sabe que casi quedo sólo…

La prensa sigue buscando a Altidoro
¿Cómo?...
Un médico que vivo de Ecuardor me vio y me dijo que toda el agua que entró al pueblo esa noche y bajo la que me sumergí varias veces intentando rescatar gente, tragándome varios mates, venía toda contaminada, con productos químicos de toda clase. Mi cuerpo quedó pasado a ese olor por muchos meses, me lavaba mi señora, me perfumaba pero no había caso de sacar ese olor.
¿El otro caballo lo tiene, con el que ayudó a rescatar gente?
Por supuesto. Está en el cerro, descansando y comiendo. Todos los días después del trabajo lo suelto para que recupere fuerzas.
¿Y el Araucano como ha estado?
Ahí está pues. Bien, como lo ve. Está más tranquilo ahora, más domado porque los primeros meses era muy desordenado pero ahora es todo un caballero. Hoy me tiene muy contento este caballito que me regalaron y es muy reencachao. Varias veces me lo han intentado comprar pero son regalos que uno aprecia mucho.
¿Qué les ha dicho?
Uno de los que vino a comprármelo fue el finao Felipe (Camiroaga). Un día me vino a ver y se lo mostré, ya estaba más domado y le pasaba las manos por todos lados, pasaba por debajo de él y el caballito se mantenía tranquilo. Felipe me decía también que se había comprado un campito en Coihueco y que su intención era llevarme para allá porque me decía que me encontraba muy bueno para los caballos. Me decía Usted sabe harto de caballos y eso es lo que necesito. Quedamos de seguir conversando más adelante pero pasó lo que todos saben |