Innegable es el buen nivel que ha demostrado Raimundo Santamaría en los rodeos de la FECHIR. Es que pese a su corta edad, el hijo menor de Pedro Santamaría Torrealba, con tan sólo 14 años de edad y cursando el Primero Medio, ha demostrado con creces ser un jinete que va por buen camino. Tranquilo, bien sentado y atento a las instrucciones son los atributos que muestra a la hora de correr en vaca.
Hace un par de semanas atrás logró champear por primera vez junto a Marcelo Núñez, en el rodeo de la casa, el de su club, El Cerrillo de Teno. Y este fin de semana, en collera con su hermano Felipe, logró ganarse por primera vez un rodeo.
“Feliz porque es primera vez que gano y primera vez también que corro con mi hermano Felipe. No puedo pedir nada más”, fueron las primeras palabras del joven Raimundo al desensillar de su caballo.
No menor es el hecho que junto a su hermano haya sido depositario de la confianza de correr los caballos regalones del criadero La Purísima, Anduve Farreando y Recuerdo II.
“Yo corro el Anduve Farreando y el potro es muy bueno. Es rápido y fácil de correr. No se desespera en el toro y entra con ganas a la atajada”, declaró al comentar el andar de su manco.
En tanto, Felipe no ocultó también su satisfacción. Ganar con Raimundo, el hermano chico, el conchito como se dice, el regalón de todos los hermanos, es algo impagable.

Raimundo en las quinchas: certero, bien sentado, tranquilo y atento a las instrucciones
“Nunca antes habíamos corrido juntos y mira de qué manera lo estamos haciendo. El papá nos llamó terminado el champion para felicitarnos y de seguro él está tan o más feliz que nosotros”, señaló.
Y agregó “tuvimos suerte, en el Rodeo hay que tenerla pero nos tocó también correr los caballos regalones del criadero del papá así es que había que responder también”.
Sobre el desempeño de Raimundo comentó “ha mejorado bastante desde la temporada pasada. Anda bastante de a caballo, se ha motivado y está contento. Si, puede que sea el más aventajado de los hermanos Santamaría”.
Mención especial merece a la hora de la Cueca. Raimundo se maneja, actitud le sobra pero tal vez con un poco más de práctica terminará siendo un Huaso con todas sus letras. Como su padre pero rápidamente remata “ahí… me falta bastante”. |